Publicado el 12 septiembre, 2011 de Acondicionamiento de Canchas, Campos de Beisbol, Campos de Futbol, Campos Deportivos, Canchas de Futbol, Condeven, Grama Artificial para Alain Chacon
Hay un dicho que versa… “No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”, el cual queda como anillo al dedo a la aceptación del césped artificial, como algunos lo llaman, entre las superficies ideales para jugar al fútbol. Y es que hay muchos factores en contra para esta “nueva” superficie.
Desde que se instaló el primer campo deportivo en los años 60 en Estados Unidos, lo único que se ha escuchado del pasto sintético, como otros lo llaman, son cosas negativas. Que si raspa, que si es duro, que si el rebote de la pelota es muy alto y rápido, que si los jugadores se lesionan, etc., etc.,. Y seguramente en aquel tiempo las cosas eran así pero, hoy en día, con la tercera generación de grama artificial, como nosotros lo llamamos, muchas de estas factores han cambiado.
El problema principal radica en que este tipo de superficies no nació para el fútbol. Primero fue el béisbol y últimamente ha sido el fútbol americano la disciplina que ha adoptado y aceptado campos con grama artificial haciéndola más popular que nunca. Sin embargo, por las características de estas disciplinas, el rebote de la pelota y el contacto de ésta con la superficie de juego no es tal como para influir en el desarrollo táctico y técnico de estos deportes. El 80% de un juego de béisbol se lleva a cabo en el infield, el cual el 50% de éste está constituido por tierra, mientras que el otro 20% del juego se lleva a cabo en el outfield, el cual, el 100% de este está cubierto por grama o césped. El fútbol americano es muy similar al fútbol tradicional en su superficie de juego; obviamente con diferentes dimensiones pero, el campo en ambos casos es 100% de grama. Sin embargo, en fútbol americano, en el 90% del juego la pelota está en el aire o en las manos de algún jugador. Por el contrario, en el futbol nuestro, en el 99,9% del juego la pelota está en contacto con la superficie y ésta es parte importante del desarrollo del mismo, afectándolo en su forma táctica y técnica a la hora de encarar un partido. Así que la grama artificial es como el “Patito Feo” de esta historia; y a pesar de los esfuerzos de la industria por crear una superficie ideal de juego, aun les falta mucho para igualar a la grama natural.
Pero al mismo tiempo existe otra realidad del fútbol tradicional, y es que en todas partes del mundo las condiciones no son las mismas para construir y mantener un campo de grama natural en buenas condiciones los 365 días del año. Además, por más que existan las condiciones ideales, la resistencia de la grama natural obliga a los encargados de mantenimiento a realizar trabajos de recuperación de la superficie, teniendo como consecuencia el cierre temporal de la cancha o campo afectando la cantidad de practicas y partidos que se puedan realizar. Esta condición ha sido aprovechada por los fabricantes de grama artificial para mercadear sus superficies y explotar sus bondades intentando borrar esa mala fama que se creó con las primeras instalaciones de décadas anteriores.
Sumado a esto, la aceptación por parte de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) a la grama artificial y los estudios realizados donde demuestra un análisis de cien partidos pertenecientes a la Liga de Campeones de la UEFA, la Copa de la UEFA, la liga holandesa, la Copa Mundial Sub 17 en Perú, la Copa Mundial Sub-20 en Canadá y la liga universitaria de Estados Unidos (NCAA) donde concluye que no existen diferencias significativas en los datos obtenidos en la cantidad y gravedad de lesiones causadas entre la grama artificial y el césped natural de la máxima calidad concluye que el nuevo césped artificial no presenta más riesgos de producir lesiones que el césped natural.
Todo esto nos da a entender que la grama artificial, aunque no tenga nombre definido por consenso, llegó para quedarse y que el mayor inconveniente que esta tiene dentro de la disciplina es la resistencia de los jugadores y técnicos a aceptarla como superficie de juego oficial. Sobre este tema estaremos analizando en la Parte II de nuestro articulo.