Publicado el 10 mayo, 2011 de Grama Artificial para Alain Chacon
Hoy en día las superficies deportivas de grama artificial han sido una excelente solución para muchas instalaciones con usos extremos y otras que por distintas razones, no cuentan con el mantenimiento adecuado. Tanto ha sido su popularidad en estos tiempos que muchos piensan que cambiar a estos sistemas es la solución para todos los problemas de campos deportivos. Sin embargo no es así en todos los casos.
Siempre hemos partido de la premisa que no existe mejor superficie de juego que un buen campo de grama natural, pero cuando eso no es posible es cuando se puede considerar la grama artificial. Un buen campo de grama natural es aquel que, primero, tiene la grama adecuada para la práctica deportiva, segundo, tiene el mantenimiento adecuado y tercero, se utiliza para lo que ha sido diseñado y durante el tiempo adecuado. Para que un campo de grama natural se mantenga en buenas condiciones de uso se debe comenzar por restringir la cantidad de horas que se utiliza, por lo general debe ser entre 24 y 30 horas, como máximo, a la semana.
Con la deficiencia de campos deportivos que hay en Venezuela es difícil cumplir con alguna o todas las condiciones antes mencionadas. Por ejemplo, campos tan prestigiosos como el Universitario ó el Olímpico de la UCV no solo son utilizados por la Liga de Beisbol Profesional Venezolano y por la Federación Venezolana de Futbol respectivamente, sino también por la comunidad estudiantil de la Universidad Central de Venezuela, cosa que es lógica y respetable ya que es su instalación y tienen todo el derecho de beneficiarse de ella. El problema viene cuando el uso excesivo va en detrimento de la instalación y pone en riesgo, no solo la correcta practica de la disciplina sino también la salud de los deportistas.
En muchos países donde el deporte es prioridad en el desarrollo social del individuo, las instalaciones principales de alcaldías y/o gobernaciones son de grama natural y se utilizan discretamente para prácticas de selecciones locales o regionales, así como también para torneos y campeonatos de gran nivel. Paralelamente a esto, se construyen o se renuevan las instalaciones deportivos de menor rango ó auxiliares con grama artificial donde la comunidad, equipos organizados y demás deportistas pueden utilizarlos con mayor frecuencia y casi que sin descanso. Todo esto unido a un plan de desarrollo deportivo tiene como consecuencia un mayor provecho de las instalaciones y no como algunos piensan que, llenar los campos deportivos de grama artificial es la solución para el deporte en el país.