¿QUIEN QUIERE JUGAR EN GRAMA ARTIFICIAL?

Publicado el 19 septiembre, 2011 de Campos de Futbol, Canchas de Futbol, Condeven, Diseño de Canchas, Grama Artificial para Alain Chacon

Esta es la única pregunta que no se hace. A la hora de decidir si cambiar la superficie de un campo de juego a grama artificial se toman en cuenta más el aspecto financiero que el técnico o táctico de un equipo. Se hacen cálculos, se buscan fondos, pero nunca se les pregunta a los jugadores sobre su preferencia. Los atletas tienen que ajustarse a la nueva superficie y punto. Es parte de los constantes sacrificios que deben hacer los deportistas por alcanzar sus metas.

En este aspecto son los jugadores de fútbol los que se llevan la peor parte ya que, por las características de la disciplina, es la que más se ve afectada por el tipo de superficie de juego. Pero pareciera que la molestia de muchos jugadores está influenciada más por la mala fama de décadas anteriores de la grama artificial que por su propia experiencia actual. Mucho antes que la grama artificial tuviera la popularidad que tiene hoy en día, los jugadores experimentaron muchas variaciones de grama natural. Se podría comenzar por las canchas donde empezaron sus carreras, que seguramente eran 100% de tierra, pasando por las desniveladas canchas publicas y de colegios donde disputaban los campeonatos locales, hasta los verdes campos cubiertos de monte. Incluso ya al nivel más alto del fútbol profesional se ven diferencias considerables entre canchas de clubes y países. No es un secreto que cada vez que algún equipo europeo le toca jugar con uno suramericano como visitante, el primero tiene que ajustarse a un campo con un césped muy alto, haciendo que la pelota sea más lenta, favoreciendo el toque del balón de los locales y contrarrestando los pases lagos y juego rápido de los visitantes. Lo mismo sucede en los casos contrarios, cuando los equipos suramericanos visitan equipos europeos y estos últimos cortan el césped al máximo para favorecer el juego rápido. También se pueden mencionar las discusiones de algunos técnicos por la decisión de los organizadores de un campeonato por regar un campo antes del juego y en el entretiempo. Esto nos da a entender que la grama natural tiene muchas más variantes y condiciones que la grama artificial y que solo es cuestión de aceptar esta última y ajustarse a sus características de juego. En deportes como el tenis, por ejemplo, se juega hasta en 4 superficies distintas a nivel profesional y el que mejor ajuste su juego a estas superficies, entre otras cosas, resulta ser número uno del mundo.

Al contrario de las variaciones de la grama natural, la grama artificial proporciona una superficie nivelada todo el tiempo y con las mismas características los 365 días del años. Sin embargo, hasta que nuevos desarrollos logren perfeccionar la similitud de juego a la grama natural, ésta debe ser utilizada como una superficie alterna que ayude a descongestionar estadios y campos principales para que se mantengan en optimas condiciones.

De lo que no debe haber duda es que, técnicos de equipos a nivel mundial deben considerar a la grama artificial como una evolución en el juego donde, más temprano que tarde, contribuirá a la versatilidad en los nuevos sistemas tácticos de equipos y selecciones nacionales.

 

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